Portal de noticias de España y el mundo, tendencias y temas de interés actualizados

El concurso de acreedores persona física es una herramienta legal que permite a quienes ya no pueden pagar sus deudas buscar una solución ordenada y definitiva. Aunque suene complicado, es un proceso pensado para personas reales, con problemas económicos reales.
Su objetivo es proteger tanto al deudor como a sus acreedores, mediante un procedimiento que puede acabar con la cancelación total o parcial de las deudas. Aquí te explicamos, sin tecnicismos, cómo funciona, quién puede solicitarlo y qué pasos hay que seguir.
¿Qué es exactamente el concurso de acreedores?
Se trata de un procedimiento judicial que se aplica cuando una persona no puede afrontar el pago de sus obligaciones económicas. A diferencia de lo que muchos creen, no es solo para empresas. Cualquier persona física puede acogerse si se encuentra en situación de insolvencia.
Este concurso se enmarca dentro de la Ley de Segunda Oportunidad y puede incluir:
- Suspensión de pagos mientras dura el proceso.
- Reorganización o liquidación del patrimonio.
- Cancelación de las deudas si se cumplen ciertos requisitos.
¿Quién puede solicitarlo?
Cualquier persona física, asalariada, desempleada o autónoma, puede pedir el concurso si no puede pagar sus deudas de forma regular. El perfil típico es alguien que ha acumulado préstamos personales, tarjetas o microcréditos y ha llegado a un punto sin salida.
Puedes solicitarlo si:
- Tus ingresos ya no cubren tus gastos y deudas.
- Estás siendo embargado o demandado.
- Tienes varios acreedores reclamando pagos.
- Tus bienes no son suficientes para saldar lo que debes.
Lo importante es demostrar que la situación es real y que no hay posibilidad de pagar sin una reestructuración legal.
Tipos de concurso según tu situación
El concurso no es igual para todo el mundo. La ley contempla varias vías, según tus bienes, ingresos y objetivos. Estas son las principales:
Concurso sin masa
Es el más directo. Se aplica cuando no tienes patrimonio con valor o cuando venderlo no generaría dinero real para los acreedores. Es ideal si no tienes vivienda, coche ni ahorros importantes.
Plan de pagos
Si puedes asumir una cuota mensual razonable, puedes proponer un plan a varios años. Esto te permite conservar tu casa o coche, siempre que cumplas con los pagos pactados.
Liquidación
En esta vía se venden los bienes disponibles y, una vez hecho eso, se puede pedir la exoneración del resto de la deuda. Es una opción útil cuando tienes patrimonio pero no ingresos suficientes para pagar mensualmente.
Microempresa o autónomo
Pensado para personas que trabajan por cuenta propia y tienen deudas acumuladas; este proceso incluye análisis de actividad económica y permite mantener parte del negocio si es viable. Accede a orientación gratuita sobre qué vía encaja contigo.
¿Qué pasos hay que seguir?
El proceso se divide en fases. Cada una tiene sus requisitos y plazos, pero en general sigue esta estructura:
- Estudio inicial del caso: Aquí se analiza tu situación económica y se elige la vía adecuada.
- Reunión de documentación: Se recopilan todos los datos, deudas, ingresos, bienes y gastos.
- Presentación del concurso: El expediente se presenta ante el juzgado mercantil correspondiente.
- Fase judicial: El juez revisa el caso, puede nombrar un administrador concursal y decidir si se aprueba la solicitud.
- Resolución: Puede acabar en plan de pagos, liquidación o directamente en cancelación si se cumplen los requisitos.
Todo el proceso puede realizarse de forma 100% online, con la ayuda de profesionales que ordenen tu documentación y te acompañen en cada paso.
¿Qué beneficios tiene el concurso de acreedores?
El mayor beneficio es la posibilidad de cancelar legalmente tus deudas. Pero también hay ventajas durante el proceso:
- Se suspenden embargos y demandas judiciales.
- Se detienen los intereses de las deudas.
- Se gana tiempo para reorganizar tu situación financiera.
- Puedes salir de los ficheros de morosidad.
Además, cuando finaliza el procedimiento, tu nombre queda limpio y puedes empezar una nueva etapa económica sin presiones ni cargas.
¿Cuánto tiempo dura el proceso?
Depende del tipo de vía, la carga de trabajo del juzgado y la documentación aportada. Pero en general, un concurso de acreedores persona física puede resolverse entre 6 meses y 18 meses.
Los casos sin masa, donde no hay patrimonio ni plan de pagos, suelen ser los más rápidos. En cambio, los que implican acuerdos con acreedores o liquidación pueden requerir algo más de tiempo.
¿Es complicado hacerlo solo?
Sí. Aunque es legalmente posible hacer el proceso por tu cuenta, no es recomendable. La cantidad de documentación, los errores que pueden surgir y la necesidad de explicar tu situación ante el juez hacen que lo más sensato sea contar con asesoramiento especializado.
Un equipo jurídico experto puede:
- Ordenar tus documentos.
- Elegir la mejor vía.
- Representarte ante el juzgado.
- Agilizar los tiempos.
- Reducir el riesgo de rechazos.
Además, trabajar con profesionales te da la tranquilidad de saber que todo se está haciendo bien desde el principio.
